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Teatro

 

FUNDAMENTACION

Este Proyecto es continuidad del trabajo realizado durante los años anteriores (1995, 96, 97, 98, 99, 2000, 01, 02,03, 04, 05, 06, 07,08, 09) es un espacio de opción institucional para ofrecer el acercamiento del adolescente con su autenticidad, es decir, con su particular manera de ver el mundo, sus tensiones, sus deseos y motivaciones, conflictos y contradicciones, proyectos existenciales. Es un modo de aprender a “ver” críticamente y actuar creativamente desde una práctica social.

La “construcción dramática”  parte del pensamiento en acción que involucra simultáneamente los procesos de singularización y socialización (identidad y pertenencia grupal).

El adolescente explora sus emociones y sentimientos, canaliza sus conflictos, indaga sus supuestos, prueba modos de relación, desarrolla  roles, funciones, experimenta, selecciona conductas y actitudes conducentes a la creación con sus pares, revela sus creencias, anticipa consecuencias y proyecta su futuro.

Trabajando con la teatralidad contenida en si misma, el adolescente es protagonista de su aprendizaje, a la vez que potencia su desarrollo en la cultura.

En la estructuración del lenguaje expresivo teatral, el alumno observa y distingue los elementos del mismo, los recrea, significa y resignifica en la construcción de un nuevo discurso. Éste sintetiza la utilización de diferentes clases y sistemas de símbolos que se ponen en movimiento sólo a través de la magia poética del arte.

Este aprendizaje genera responsabilidad y permite un crecimiento armónico. El alumno a partir de su cuerpo y desde el mundo real estructura el espacio-tiempo mediante una acción creativa permanente.

Asimismo se generan lazos afectivos entre sus integrantes y se produce un acto de encuentro entre personas que tienen como objetivo un trabajo productivo. Esto en si constituye una experiencia que sella referencias trascendentes para la vida.

La actividad integrativa de lectura- escritura-oralidad tiende a obtener un producto que puede ser compartido por una comunidad. Los alumnos ofrecen el resultado de su trabajo ante un público deliberadamente heterogéneo por edad y roles (adultos, padres, profesores, vecinos, adolescentes). Todos comparten una misma situación, se reconocen en los mismos fenómenos sociales y culturales que los rodean, pero tienen a su vez determinaciones particulares que generan pluralidad de miradas e interpretaciones ante los acontecimientos. En definitiva, se potencian entre ellos  y a sí mismos para transformarse en espectadores activos y críticos. Hacia este modelo de receptor se encamina el trabajo de los alumnos, y ellos lo saben “desde el vamos”.

El teatro instalado firmemente en cada época a través de su representación en tiempo y espacio concretos, presenta alternativas mucho más interesantes. Cada obra dramática se re-crea en cada situación comunicativa que la representa, se fijan las marcas de esa situación en forma más palpable que en la experiencia privada de lectura del texto escrito.

El teatro ha sido siempre un fenómeno cultural demasiado complejo para ser incorporado integralmente a las prácticas de aprendizaje escolar; su carácter multiartístico determinó paradójicamente acercamientos parciales: desde su mero consumo como texto dramático en las clases de lengua, hasta los talleres encarados a partir de la actuación.

Por otra parte, a sus características intra y extraliterarias se ofrecen un plus de códigos artísticos, el teatro suma una experiencia que resulta cada vez menos frecuente en la era de las comunicaciones mediáticas. El teatro aporta el “aura” de los productos culturales inmediatos, reproducidos en presencia física directa con el espectador, hecho que lo trasforma en un acto único en cada ocasión, e irrepetible. Es comunicación en todo sentido: por la relación dialógica del texto y su interpretación de los personajes entre sí, de los actores y el público; y en situación escolar, por las experiencias que promueve de los alumnos entre sí y con los docentes. Visto desde esta perspectiva, los textos están insuperablemente más al alcance de los educandos, “cara a cara”. Cómo dejar pasar una de las pocas actividades en la que los participantes disfrutan aquí y ahora, en plena inmediatez.

Por un lado, entonces, la participación plena del receptor corresponde al hecho teatral. A partir de ello cabe revisar las oportunidades ofrecidas a los alumnos para disfrutar del mismo: visitas al teatro, recepción de una puesta en escena hecha por profesionales.

Por otro lado, esta experiencia provoca un retorno al texto dramático que permite la verdadera comprensión del mismo como “virtualidad teatral”: un texto que debe rellenar el espectador o lector con esquemas mentales e imaginativos sustancialmente distintos a los textos narrativos o líricos.

Este es el espacio que debe recrear la escuela a través del trabajo en lengua: la formación de lectores competentes en el género, y capaces de recuperar esas estrategias en otros tipos de textos. También se abren otros espacios, que la comunicación teatral, fenómeno particularmente atravesado por las experiencias históricas y el intercambio cultural, invita de forma privilegiada a realizar: reformular conflictos humanos, sociales, individuales que, sólo desde su expresión cultural local, y sus sucesivas actualizaciones y/o recontextualizaciones, muestran su verdadero carácter universal.

A lo largo de la historia, el teatro ha presentado los grandes problemas de la humanidad. Representa un espacio simbólico, en el que se objetivan las situaciones conflictivas que pueden ser analizadas desde el plano ficcional y ofrece a los alumnos la posibilidad de tomar gradualmente, una postura ética desde la cual afrontar la realidad.

Los textos teatrales pueden dividirse en actos  y escenas. El acto como unidad temporal narrativa: termina cuando salen todos los personajes y cuando hay un cambio notable en la continuidad espacio temporal (baja el telón o se apagan las luces y eso permite hacer cambios de escenografía y de vestuario). La escena es un segmento temporal dentro del acto marcada por la salida o entrada de algún personaje al escenario.

El conflicto dramático es lo característico de la acción y de las fuerzas antagónicas del drama, confronta dos o más personajes, visiones de mundo o actitudes ante una misma situación. El conflicto ha llegado a ser la característica específica del teatro. Hay conflicto cuando un sujeto persigue cierto objeto (amor ideal) se le opone otro sujeto (un personaje, un obstáculo).

Una vez planteado un conflicto, todo texto teatral va creando en el desarrollo del diálogo cierta tensión dramática relacionada con la expectativa del receptor. La tensión crece hasta llegar a un punto culminante. Este punto o momento de mayor tensión tiene lugar antes de la resolución del conflicto. (Pavis, Patrice. Diccionario del teatro, estética, semiología. Barcelona, Paidós, 1980).

El texto teatral se construye sobre la base de los diálogos entre personajes. Los parlamentos o palabras que dicen los personajes representan el texto principal. El texto secundario está formado por las acotaciones escénicas, que son aclaraciones que aparecen entre paréntesis y se emplean para indicar, por un lado, los movimientos, los gestos, los sentimientos y estados de ánimos de los personajes, por otro, para señalar dónde y cuándo transcurre la acción. Estas aclaraciones se hacen teniendo en cuenta la posible representación de la obra y también le dan idea al lector del texto de lo que podría ocurrir en escena.

Por otra parte, por ese carácter multiartístico (arte de síntesis), permite que el alumno acceda a diferentes códigos artísticos y desarrolle una formación estética y un progresivo acercamiento a los mensajes metafóricos. Se trata de transformar el aprendizaje de la lengua en un aprendizaje significativo al brindarles la posibilidad de experiencias ricas en las que sientan un claro protagonismo. Todas las actividades que giran en torno al teatro requieren participación y compromiso.

Desde el aprendizaje de la Lengua específicamente, se pueden trabajar en forma permanente e interrelacionado, las tres dimensiones: lectura-escritura-oralidad, atravesados por el trabajo con los textos literarios.

Estas propuestas, a diferencia de otras, no focalizan su atención en la actuación, o en los juegos dramáticos como vivencias experienciales(no los excluye, pero no son lo más importante). Teniendo en cuenta la jerarquía literaria del género, se proponen actividades que primero despliegan estrategias de lectura, y luego involucran la necesidad de escribir. La oralidad está planteada como contenido lingüístico y con un enfoque sistemático, didáctico y no se vincula exclusivamente con la oralización de los textos. Las actividades de “corte” ponen el acento en los aspectos que presentaron dificultades en las pruebas de evaluación.

OBJETIVOS ESPECIFICOS.

ACTIVIDADES

ESPACIOS CURRICULARES INTERVINIENTES

Lengua - Expresión Artística - Computación

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